Una agenda y dos embudos
Por Ester Brafa
Nunca pregunté por qué la agenda cultural de Paraná se llama El Embudo así que no me queda más que pensar en la imagen aludida y suponer que se llama así porque deja pasar una sustancia de un lugar a otro, filtrando eso que uno quiere rescatar.
Y sí, la agenda es una colección de actividades artísticas, por lo general inútiles, fruto de la creatividad de aquellos que miran la realidad pasando por el embudo de la pregunta y la búsqueda.
Hablando de creación hay una obra de El Bosco del 1500 llamada Extracción de la piedra de la locura. Esta operación común en la Edad Media consistía en extraer de la cabeza una piedra que causaba la locura. Aparece un falso doctor que lleva un sombrero con la forma de un embudo invertido, un fraile con un jarra de vino y una monja con un libro cerrado en su cabeza. Toda la escena es un canto a la estafa, la ignorancia y el engaño.
Hay días que uno se despierta y duda de tener la piedra en la cabeza, descubre que aquellos que durante siglos en verano descansan se han puesto a trabajar con premura y que las palabras hacen piruetas adentro y afuera. Como temo que me dé la peste de la locura me aferro a la agenda de El Embudo, el de verdad, no el invertido, porque lo único que me puede salvar de la estafa y la locura es el arte.