M de Mujer, M de Memoria, M de Mafalda
Escribe: Ester Brafa
Marzo, mes de inicios, celebraciones, recuerdos.
Y Mafalda iluminando todos los días del año, con esos pelos imposibles, como sus ideas.
Tan lúcida y tierna como nadie, supo poner el ojo y la palabra en el lugar justo, se atrevió a rascar la superficie para encontrar el tesoro, molestara a quien le molestara.
Su saludo a las mujeres fue recordarles que fregar, planchar y cocinar no quiere decir fregarse la vida, plancharse las inquietudes ni freirse la felicidad.
Leyendo las noticias aprende cuanto ha evolucionado la técnica desde el arco y la flecha hasta los cohetes y deduce lo poco que han cambiado las intenciones; que el papa hizo un nuevo llamado a la paz y le dio ocupado como siempre y se pregunta mirando el globo terráqueo si Dios habrá patentado esta idea del manicomio redondo.
Al fin de cuentas la humanidad no es más que un sándwich de carne entre el cielo y la tierra donde nadie se entiende porque cuando en Norteamérica es de noche en China es mediodía y al revés, cómo demonios se van a entender 200 millones de tipos almorzando con 600 millones de tipos durmiendo. A poner el globo en la cama porque le duele el Asia y luego a medirlo con un centímetro porque ningún régimen le resulta.
Al que pregunta cómo será el año que viene, su profecía: "muy valiente porque como anda la cosa animarse a venir..."
Y así, hasta subirse a una silla y proclamar que es la libertad iluminado al mundo con su refulgente luz... de 15 watts.
Releo lo que acabo de escribir y me pregunto dónde estás Mafalda, ¿te fuiste?
O tu lucidez era tal que supiste esconderte a tiempo antes de la tormenta o tal vez cuando te tiraron desde el avión te agarraste a una nube para seguir molestando.
Solo sé que puedo imaginarme haber vivido en otra casa o ido a otra escuela, lo que no puedo es imaginar mi vida sin Mafalda.
Si Homero Manzi te hubiera conocido, esto sería para vos:
"No habrá ninguna igual
no habrá ninguna"