Ojalá la programación esté tan buena como el catering
Escribe: Martín Calvo
Se hizo este miércoles en el Centro Provincial de Convenciones la presentación para la prensa de la 6º edición del Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (FICER). El evento audiovisual de la provincia se realizará del 11 al 15 de diciembre en Paraná. La programación ya se encuentra disponible en https://ficer.com.ar/
¿En qué momento se inicia el relato de una crónica? ¿A partir del momento en que comienza el evento para el cual uno fue convocado? ¿O desde y hasta el instante que al cronista le apetece?
Lo más rico estuvo al comienzo, con la conversa con colegas y amistades, y al cierre, por supuesto, con la llegada del catering.
Para romper con la cronología de los hechos, arranquemos por el medio. Como sucede en algunas pelis que empiezan cerca del final del relato y vuelven luego para atrás y, mediante idas y venidas te van enroscando en la trama, hasta que en algún momento, si está bien contada, arriba a un desenlace que sorprende.
Maximiliano Schonfeld, Presidente del Instituto Autárquico Audiovisual de Entre Ríos, Eduardo Crespo y Tomás Dotta, Director Artístico y Productor General del FICER, respectivamente (palabra horrible, pero útil para evitar repeticiones), llevaron adelante la conferencia de prensa, no sin sufrir acoples de micrófono y demoras para darle tiempo al Ministro Manuel Troncoso de llegar para las cámaras y no quedar fuera de la foto.
La prensa ansiosa por salir en vivo y una mesa de servicio gastronómico con algo más que los convocantes sanguchitos de miga que se iba apostando sobre el fondo, hizo que los tres mencionados dieran inicio a la conferencia con la proyección del tráiler del evento. En resumen, se nombró parte de la extensa programación del festival, las novedades de la edición 2024 con mayor cantidad de subsedes y espacios de proyección, un importante convenio con los festivales internacionales de San Sebastián y Málaga que posibilitó la llegada al FICER de películas que pasaron por las pantallas de esos reconocidos festivales y una fuerte presencia de realizadores entrerrianos dentro de la programación.
¿Pero se puede estar con todos los sentidos puestos en un evento mientras la realidad nos avasalla en simultáneo con noticias explosivas? Mientras transcurría la conferencia o mientras lo esperábamos a Troncoso, ya no recuerdo bien, llegó la noticia de la detención del senador y ex Ministro de Cultura y Comunicación de Entre Ríos, Edgardo Kueider (bah, al menos yo me enteré ahí). Quería entrar en Paraguay con 200 lucas verdes y otros billetes de menor valor. Pero dice que no eran de él. Que sólo iba a comprar unos relojes y perfumes de imitación para hacer regalos empresariales. Pero bueno, no le creyeron. Marche una cuádruple en la UP Nº1 de calle Marcos Sastre. Cucheta doble para Edgard, Pedrito, Pato y el cuñado. La pesadilla entrerriana.
Y todo esto sale porque Troncoso se demoraba por fallas en las pilas de la calculadora que le generaron algunos problemillas, y no de matemática, con los docentes. Ocurrentes algunos decían que con la que se ahorraron con las liquidaciones se había pagado el catering de la conferencia. Si fuese así, muy bien invertido el error.
Al concluir la presentación, Schonfeld, Crespo y Dotta, fueron encerrados (no literalmente como los cuatro soñadores) por la prensa y volvieron a repetir lo anunciado segundos antes pero en primer plano y ao vivo.
En eso llega el Ministro, demorado como Werner en La Plata, junto a un asesor. Todo aquel que empilche bien y cobre por encima de la canasta básica será llamado asesor. Éste, a los empujones como en un scrum, logró filtrar al Ministro ante las cámaras y conseguir el objetivo.
Todos relajados por la gran labor realizada se arriman, ahora sí, a la deseada mesa del catering. Visto de afuera se percibe buena vibra entre la gente que está laburando en la organización del evento. Caras no tan agotadas, como dicen estar, sus rostros denotan más bien cierta felicidad y alegría por ver que la cosa ya está en marcha.
Desde la producción del Festival se esmeraron en solicitar al servicio gastronómico en que obvien las empanadas de jamón y queso y jueguen con los sabores del río. Y la chef a cargo abrió un portal hacia lo épico. Cazuela de pescado híper deliciosa, empanadas, fajitas, unas especies de tarteletitas de hojaldre con sabores variados, y los típicos sándwich de miga que sirvieron de anzuelo para llegar a las verdaderas delicatesen. Previamente nos comentaron que se trataba de un teaser gastronómico, y a las claras logró el cometido de generar expectativa de ver el servicio completo de morfi que se brindará a partir de la semana que viene.
La cosa podría cerrar allí. Un cronista satisfecho, con declaraciones de los protagonistas y papilas gustativas entusiasmadas con los nuevos sabores adquiridos, retorna a su bunker creativo a relatar la experiencia vivida.
Pero no.
Muy rico todo, pero hay que salir a buscar el mango y ésta nota no la paga nadie.
Cronista regresa a su coche, inicia sesión en Uber Driver y da continuidad al cuarto trabajo rentado que sostiene con su mente y cuerpito.
Un padre lleva a sus hijos de la escuela de Ramírez y Laurencena hasta calle Darwin. Una niñera de calle Echeverría acompaña a una niña a otra escuela en Santos Domínguez, primera parada, luego sigue sola hasta Gdor. Basavilbaso. Otra mujer sale de una institución educativa en calle El Talar y nos vamos hasta Salvador Caputo. De ahí paso a buscar a quien sería el músico y guitarrista Juan Pablo Centurión en la zona del Seminario. Me cuenta que se viene un toque con la Polaca Latosinski en el Mercado Sud, y que en 2025 vuelve la banda de rock “Ciclotímicos”. Nos despedimos en la zona de las 5 esquinas. Un nabo me llama hasta Casiano Calderón y me suspende el viaje cuando estoy arribando a destino. Uber me tira $700 por el desplante. En la puerta de la casa un señor cortaba el pasto, muchos cortan el pasto, en varios barrios se camina por la calle por costumbre o ausencia de veredas. En Mitre barren las hojas del cordón. A una familia la llevo del centro hasta la costanera, bajan con el tereré en la Sala Mayo. Piden que no llueva. Una doña sorda con su nieta suben en Ramírez, cerca del Thompson y marchamos hasta el BERSA. Saca guita y volvemos pa’ las casas. Me equivoco y tomo un viaje a Colonia Avellaneda. Levanto en la puerta de un dispensario a una pareja mayor, a él le sacaron los dientes vaya a saber uno por qué. Ella me guía para llegar con el mayor asfalto posible bajo las cubiertas a una calle que ni nombre tiene. Las últimas cuadras son de rally. Cierro sesión.
Busco a la peque y emprendemos el regreso a casa. Ella merienda, yo no, todavía estoy pipón. La enchufo en la compu, inicia sesión en Netflix y arranca con “Una segunda oportunidad. ¡Rivales!”. Y yo escribo esto, en papel primero y cuando termine la peli lograré recuperar la PC.
En un momento, el cronista, mientras esquiva pozos en Gdor. Mihura, en un rapto de lucidez se pregunta, ¿qué estoy haciendo? Recuerda: 300% de aumento de alquiler, desconche de gastos en noviembre, los que vendrán en diciembre, el sobre de Servijur con multa por andar rapidito en Aldea Spatzenkutter. Toma el siguiente viaje.
Hay que juntarla fuerte estos días para poder liberarse del 11 al 15 de diciembre y ver la mayor cantidad posible de películas en el FICER. Acompañar un evento que se sostiene en un momento archi complicado para la industria audiovisual y que se perfila como uno de los eventos más convocantes del año. Juntarse, mucho, mucho con la gente que hace bien. Como estos pibes que con mucho amor, se nota, se cargan un evento y lo sacan adelante aunque el camino esté lleno de baches.
¿Hasta dónde llega la crónica de un evento? Elijo que hasta donde se le cante al cronista.