Ellos
Escribe Ester Brafa*
Paso casi todos los días por esa esquina donde sobrevive un quiosco de diarios y revistas. No puedo dejar de mirar aunque no compre nada. Títulos, fotos de desastres, políticos y artistas y las caras de quienes acaban de morir. Y ahí está,¡la cara de Robert Redford!
¿Cómo se va a morir Robert Redford? Con esa sonrisa curva que siempre guarda algo imprevisto, siempre tan incorrecto como el profesor de "Leones por corderos" donde muestra a sus alumnos de la Universidad la maniobra horrenda de su país en la guerra de Afganistán. Con esa sonrisa curva y los argumentos fuera de la linea recta establecida. Murió Robert Redford, paso el quiosco y me cubre un desamparo.
Es el mismo que sentí aquella mañana en otra esquina de otra ciudad cuando leí que había muerto Sartre, el que tenía la mirada curva. En plena dictadura y el mismo desamparo. ¿Quién nos iba a recordar ahora que el hombre es una pasión entre dos nada? Sí, dos nada ¡pero una pasión!
Cuando murió Jean Paul yo no conocía a ese otro llamado Fernando Pessoa que escribía versos también explorando la nada.
"No soy nada.
Nunca seré nada."
Hace una curva y sigue así:
"Aparte de esto
tengo en mí todos los sueños del mundo."
Paso por la verdulería y llego a casa, preparo la ensalada, miro las hojas curvas, curvos los tomates.
Como la sonrisa de Robert Redford, curvos como los ojos de Sartre, curva como la nada de Pessoa.
* Texto escrito en el ámbito del taller literario que coordina Belén Zavallo.